Cuando uno se entera de la existencia de los parhelios y comienza a estar atento a ellos, se da cuenta de que se ven con más frecuencia de lo esperado. Se pueden ver sobre todo al atardecer o por la mañana, cuando el Sol está bajo sobre el horizonte.
Los parhelios aparecen exactamente a 22° del Sol, debido al ángulo con que son refractados los rayos luminosos. Para encontrar este punto del cielo, podemos hacer lo siguiente: colocamos el brazo totalmente extendido hacia adelante y abrimos la mano. Cuando tapemos el Sol con la punta del dedo pulgar, el parhelio debería estar aproximadamente donde indica la punta del meñique (como si midiéramos un "palmo" en el cielo). Si en ese punto hay cirros, es posible que se forme un parhelio. (Esto, tanto a la izquierda como a la derecha del Sol).
La palabra parhelio proviene del griego (para-helios) y se puede interpretar como "semejante al Sol".
En ocasiones bastante raras se produce un parhelio lunar, que se forma análogamente pero de noche y con la Luna llena en lugar de con el Sol. (En realidad, un parhelio lunar debería llamarse "paraselenio"... aunque, a fin de cuentas, la luz de la Luna proviene del Sol). Hace poco vimos uno...
El fenómeno aparece documentado desde la Antigüedad. Por ejemplo, en el libro primero de La República (De re publica) de Cicerón, los personajes entablan un diálogo de tipo filosófico y de contenido político. El diálogo debe ubicarse en el año 129 a.C. Al inicio del mismo, uno de los personajes pregunta a sus contertulios qué les parece el fenómeno que por esos días se ha observado en Roma, llamado "parhelio", al cual hacen referencia como el fenómeno que permite observar, a simple vista, "dos soles" (sin duda, el verdadero y un parhelio).
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