En agosto de 2014, Richard Norris, James Norris, Ralph Lorenz, Jib Ray y Brian Jackson publicaron un estudio en PLOS ONE en el que afirmaron haber observado directamente de forma científica y por primera vez el movimiento de las rocas. Para ello utilizaron rocas provistas con GPS, una estación meteorológica y la técnica fotográfica de cámara rápida o time-lapse. El 20 de diciembre de 2013 registraron el deslizamiento de más de 60 piedras. Entre diciembre de 2013 y enero de 2014, algunas de ellas llegaron a desplazarse 224 metros en varios episodios. A diferencia de las hipótesis previas que sugerían fuertes vientos soplando sobre gruesas capas de hielo, observaron que el movimiento se producía cuando una fina capa de hielo de entre 3 y 6 mm comenzaba a fundirse hacia mediodía y se resquebrajaba con vientos flojos de 4-5 m/s. Los paneles de hielo resultantes, de decenas de metros de extensión, flotaban y empujaban varias rocas a la vez a pequeñas velocidades de entre 2 y 5 m/min. Sus trayectorias dependían de la dirección y velocidad tanto del viento como de la corriente de agua que fluía bajo el hielo.
| Una piedra utilizada en la investigación de Norris en la que se puede ver la unidad de GPS dentro de una cavidad perforada en su parte superior. |
Comentarios
Publicar un comentario