Las trombas no tornádicas (llamadas fair-weather waterspouts en inglés) no están asociadas a la tormenta del tipo supercelda y son mucho más comunes que las tornádicas. En general se forman bajo la base de grandes cúmulus o de cumulonimbus y su severidad rara vez excede el tipo F0 en la escala de Fujita (menos de 116 km/h), aunque representan de cualquier manera un riesgo serio para la navegación. La rotación se origina desde las capas inferiores del suelo y no depende de la preexistencia de un mesociclón.
Este tipo de trombas marinas tienen una dinámica similar a otros fenómenos muy comunes, los diablos de arena o simplemente torbellinos de arena o de tierra, a menudo observables en playas y desiertos, aunque es más intensa. Ambos vórtices se hacen visibles donde el viento levanta partículas del suelo con relativa facilidad (ya sea arena, tierra o agua) y no podrían advertirse por ejemplo en un bosque o pradera. Además las trombas marinas cuentan con una carta a su favor: el aire es más húmedo sobre el agua y puede condensarse al haber un fuerte descenso de la presión atmosférica, lo cual lo hace visible con la forma de «nube embudo». Esta caída de presión es justamente lo que sucede en el interior del torbellino.
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